Túnez polifacética

Posted on by Juan Carlos Castresana
Imagen portada

Mi viaje por Túnez empieza nada más aterrizo en la ciudad. Salah y Sid me recogen con un cartelito que lleva mi nombre, serán mi guía y chófer durante mi estancia en el país. Como mi vuelo ha llegado con retraso vamos turbo a dar una vuelta por la Medina (el centro) de Túnez, la capital.

Empezamos por la Kasbah, uno de los lugares donde se inició la revolución de revoluciones, la original. La que ha cambiado Túnez de arriba a abajo, eliminando a un tirano para dar el poder al pueblo. Un pueblo feliz con el cambio. Un país, que tras dos días ya puedo decir muy seguro y con ganas de crecer.

Nuestra vuelta por la ciudad me da una idea de lo que voy a ir viendo durante los próximos días. Estoy en África, en el Norte y esto es muy diferente a Europa. Aquí la vida lleva otro ritmo, la gente es diferente, maneras de pensar diferentes. Todo el mundo es amable, hablan conmigo en francés e intentan alguna palabra en español. Yo chapurreo francés, así que acabo hablando a través de Salah, que hace las veces de intérprete. El último día regresaré a ver bien toda esta parte, la veo a marchas forzadas y no es mi estilo. Quiero impregnarme bien de la capital del país.

Comemos en un restaurante espectacular llamado Dar Bel Hadj en pleno corazón de la ciudad. Situado en el interior de una casa de clase media-alta, la comida es exquisita. Como todavía no estoy completamente bien tras la semanita pasada enfermo no me atrevo con comidas muy fuertes. Espero que esta tendencia cambie conforme vaya pasando el viaje! ;-)

Nos movemos a Cartago. Toda mi vida he querido pisar este terreno, la capital de Haníbal que puso en jaque al mismísimo Imperio Romano! No me sorprende nada que haya tan pocas ruinas. Los romanos quemaban y destruían todo y más con Cartago, su eterno enemigo. Construyeron encima su ciudad. Pasamos también por las Termas de Antonino Pío, definitivamente los ciudadanos romanos de clase alta, no vivían nada mal!

Agotado pues casi no dormí la noche anterior, ya nos vamos a Sidi Bou Said (foto artículo), donde está ubicado mi hotel. Un pueblecito con mucho encanto de casas blancas con ventanas y puertas azules. No puedo sino pensar en Ibiza donde he estado recientemente, pero no, esto es Túnez y cuando ves la arquitectura te das cuenta. Un lugar fantástico para pasar unos días relajado.

Ayer empezamos el día con un buen rato de carretera rumbo Sur. Tenemos que ir acercándonos al desierto, pero antes paramos en Sousse para pasear por la Medina, los Zocos, Mercados. Debo confesar que me encanta este tipo de actividades. Ver a la gente en su vida diaria, regateando, comprando, paseando, ofrece unas instantáneas fantásticas.

Toda la mañana nos dedicamos a pasear, la verdad es que la ruta de GPS que voy grabando de cada recorrido será fantástica. El de este paseo en particular molará mucho. Entramos a una fortaleza y desde el minarete se puede observar toda la ciudad antigua y el principio de la ciudad moderna. Curioso.

Comemos en un complejo portuario cercano desde donde se divisan varios barcos piratas que sirven de atracción para turistas. No es por nada pero me molan los barcos piratas jajajaja aquí hay muchas actividades que se pueden hacer, desde buceo hasta golf, pero en mi caso me limito a culturales en este viaje…

Tras otro rato en el coche mientras vamos hacia Sfax hacemos una parada en El Djem, una antigua ciudad romana llamada Thysdrus que tiene un Anfiteatro en perfecto estado de conservación, de hecho la arena está mejor que la de Roma, aunque claro, la de Roma tenía base de madera, y aquí era de base fija de ahí que se conserve tan bien. El anfiteatro se sigue usando y todos lo recordaréis por un anuncio de Nike en la que jugadores de fútbol jugaban contra demonios y Eric Cantoná los destrozaba de un balonazo.

Volvemos al coche durante otros sesenta kilómetros hasta Sfax donde paramos en la Medina para recorrerla de Norte a Sur. Muchas tiendas cerradas pero muchísima gente. Aquí hay muchos Libios que huyen de su guerra. Resulta muy interesante ver la fantástica integración y respeto que se muestran los unos con los otros. La confidencia del que entiende lo que está pasando. En los Zocos conozco a Badr, un barbero muy simpático que me ofrece cortarme el pelo y afeitarme gratis. Si lo llego a saber no me afeito antes del viaje! Tras hablar como buenamente podemos y reírnos mucho nos hacemos una foto y me apunta su dirección para que se la envíe. Me encanta.

Tras acabar la vuelta por Sfax frente al Ayuntamiento de la ciudad, vamos al hotel a descansar un rato y cenar. Nos quedan días muy largos por delante. Y emocionantes. Regresar al Sáhara, el desierto más grande del mundo, va a ser algo muy especial para mí.

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