Dos días en el Transiberiano

Posted on by Juan Carlos Castresana
Imagen portada
Transiberiano

Transiberiano

Tras el fabuloso Pa amb oli de anoche, hoy toca enfrentarme a la verdadera experiencia de mi viaje. El tren.

Voy a estar viajando en tren hasta Lhasa, en el Tibet. La verdad, esto es lo que más miedo me ha dado a la hora de organizar este viaje.

Alexey me acompaña hasta la estación y me indica el tren en el que tengo que viajar. Nos despedimos mientras pienso que me encantaría que viniera a visitarme a Mallorca algún día. Conocerles en Moscú ha sido una experiencia fantástica y hemos quedado en que nos mantendremos en contacto a través de Internet.

Entrar en un vagón lleno de literas me impone. Juan Carlos… ¿Dónde te hasta metido? ¡Con una cámara de fotos y toda la historia que llevo encima, temo hasta que me puedan robar!

Todo yo soy una gran duda, pero por suerte o por desgracia, estaré en el tren 41 horas hasta llegar a Omsk, ya en Siberia. Cuando llegue, habré dejado atrás Europa. Habré atravesado los Urales.

Mis primeras horas en el Transiberiano han sido realmente aburridas. Creo que no lo enfoqué como tocaba y he estado algo nervioso. Al poco rato de subir, me eché en mi litera y dormí un buen rato, hasta que me despertaron a la una de la madrugada con la fiestaza que habían montado. Mucha cerveza, música y comida… ¡Y yo que lo único que quería era dormir por lo agotado que estaba! Pero como dice el refrán: si no puedes con él, únete a él. Y eso hice.

Me uní a la fiesta con tranquilidad. El único extranjero en el tren era yo y nos pasamos la noche con muchas risas. Nadie habla inglés. Nadie habla español. Nos comunicamos con señas y palabras fáciles.

Cuando digo que soy español me dicen: ¡Futbol! ¡Madrid! Barcelona! Uno me cuenta que el Sevilla jugó en Moscú un partido la semana anterior, o al menos eso entiendo yo. Y así seguimos todos de fiesta hasta las cinco de la mañana, cuando por fin conseguí irme a dormir.

Me ofrecen gratis agua hirviendo y eso es estupendo porque antes de subir compré seis cajas de noodles y podré cocinarlos ¡Estoy sobreviviendo a base de fideos!

Aparece un ruso y me pregunta si soy ruso, obviamente, le digo que no. Me habla en inglés. Me dice que le avise si quiero hablar con él. Qué raro, un ruso hablando inglés. Después de comerme mis noodles y organizarme un poco, más por aburrimiento que por curiosidad, me acerco a decirle hola. Y ahí estamos un rato hablando, hasta que decidimos venir a mi zona, que hay menos gente y estamos más amplios. A lo tonto, nos tiramos todo el día hablando y me comenta que ahora vive en Florida. Al parecer, fue a pasar unas vacaciones de nueve meses y se enamoró de una americana. Ahora viven en Miami mientras consigue todos los papeles para poder trabajar. También va a Omsk. Lo mejor es que he acabado aprendiendo algunas palabras de ruso.

Es curioso las personas que puedes conocer en un tren. Sin darme cuenta, creo que le he perdido el miedo a esto. Disfruto teniendo ante mí tantas horas para conocer a gente nueva.

_____
Puede leerse también en El Mundo – www.elmundo.es

This entry was posted in Viajes and tagged , , , , , , , , , , , , . Bookmark the permalink.

2 Responses to Dos días en el Transiberiano

  1. Pingback: Tweets that mention Dos días en el Transiberiano | Diario Nómada -- Topsy.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *