Conversaciones con un Kichwa

Posted on by Juan Carlos Castresana
Imagen portada

Durante mi estancia en el Amazonas he conocido a Octavio. Es de la tribu de los Kichwa. La más popular en Sudamérica abarcando toda la zona andina hasta Chile. Ejerce de guía en la Selva, explicando las propiedades de las plantas y árboles y mostrando la fauna a los que se aventuran a entrar en ella. Al hablar con él me siento como el personaje de Avatar, Jake Sully intentando entender los espíritus de Pandora, en mi caso el Amazonas.

Mi abuelo era un chamán, me dice. Un chamán es un hombre sabio que ejerce como líder de su tribu. Pueden haber uno o varios chamanes en la misma tribu. De la misma manera, hay tres tipos de chamanes: los Yachak, que eran meramente curanderos; los Sakra, que también controlaban la magia blanca y negra y los Buruju, que como su nombre indica, eran brujos.

Me cuenta la historia de su abuelo. Se fueron varios hombres de caza. Mi abuelo era joven. De repente, frente a sus compañeros, desapareció. Según cuenta, frente a él estaba “Sacha Runa”, el espíritu femenino de la Selva, muchas veces vista para los indígenas como las Anacondas, el animal sagrado del río. Mi abuelo regresó del paraíso tras tres días con Sacha Runa. La gente estaba preocupada, pero los chamanes del momento les dijeron que todo estaba bien, que regresaría a salvo. Sería un gran chamán.

Hoy en día la continuidad de los chamanes está en entredicho. La tala de los árboles de la Selva hace que los espíritus se vayan más hacia el interior y por tanto los chamanes de las tribus mandan a los jóvenes Selva adentro, para ver si encuentran los espíritus. Para ver si se sigue en contacto con la Selva, con la energía que hay en ella, que controla todo.

Hablando con Octavio me doy cuenta que sí soy Jake Sully de Avatar. Me estoy impregnando de la energía que transmite cuando me habla. La pasión que muestra pasa a mí. Le pregunto por las tribus que poblaban la Selva ecuatoriana. Ya no quedan muchos que sigan en ella. Muchos contactados por misioneros y ahora otros por compañías petroleras y madereras que se dedican a comprarles el terreno a cambio de bienes materiales como coches, ropa o blackberrys.

La tribu de los Waorani es una de las pocas que queda más o menos intacta. Poseen más hectáreas que nadie de Selva Amazónica, incluído parte del Parque Nacional Yasuní, uno de los bienes más preciados por las petroleras debido a la cantidad de oro negro que hay bajo él. Hace quince años tuvo lugar una gran guerra entre los Waoranis y las petroleras muriendo todos los empleados de una de las estaciones ubicadas cerca del territorio Waorani.

Dentro de los Waoranis hay dos segmentos, los Taromenanis, que ya han aceptado regalos de las petroleras y madereras a cambio de espacios en los que ubicar sus instalaciones. Y por otro lado están los Tagaeri. Se les llama los no contactados. Cualquiera que ha intentado acercarse a ellos ha muerto. Sólo algunos Taromenanis ejercen de enlace. Los Tagaeri viven muy dentro de la Selva en el Parque Nacional Yasuní, con su vida tal y como era hace cientos de años. Con la energía de la Selva que les protege. El último paraíso del Amazonas occidental donde la vida salvaje es todavía tal.

El paralelismo entre la historia de Avatar o Pocahontas y lo que está ocurriendo en el Amazonas es evidente. Es complicado entenderlo viniendo de la cultura de la que venimos. Pero obviamente el dinero no lo es todo. Cuando estás rodeado de naturaleza, de una energía y vida a la que no estás acostumbrado, te paras a pensar cuál es el camino correcto. Espero que el pulmón del planeta siga siendo tal cosa, un paraíso de vida.

Octavio y yo!

Una rana del Amazonas!

Un niño de la tribu de los Kichwa

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Puede leerse también en El Mundo – www.elmundo.es

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