El Everest

Posted on by Juan Carlos Castresana
Imagen portada
Campo Base del Everest

Campo Base del Everest

Me he despertado sobresaltado sobre las cuatro de la madrugada y al salir me he encontrado con un cielo que me resulta muy familiar. Gracias a la ausencia de contaminación lumínica pude ver por fin las estrellas, con un negro penetrante y unos luceros realmente brillantes. La novedad es que había una preciosa luna y gracias a ella, el Everest parecía iluminado. Toda la nieve reflejaba la radiante luz de nuestro satélite. Me quede un rato contemplándolo todo y volví a la habitación. Hacia un frío que calaba hasta los huesos.

Al amanecer he salido con la cámara a retratar la montaña. Me ha tocado esperar un buen rato ya que al amanecer el sol iluminaba más el lado nepalí que el tibetano y no se podía apreciar la luz correctamente.

Notaba de manera notable la falta de oxigeno. Subí unos metros en una elevación sobre el monasterio de Rongbuk y mi corazón se disparó a mil por hora. Me paraba constantemente a respirar como si al aire que me entraba en los pulmones le faltase oxígeno ¡Es agotador!

Tras desayunar las quelitas que me quedaban, hemos cogido el coche para ir al Campo Base y una vez más nos han vuelto a pedir los permisos de entrada al Tíbet y los pasaportes. Acto seguido nos han mostrado una colina cercana y nos han prohibido terminantemente pasar de ahí, bajo pena de tener que pagar 100 dólares si lo hacíamos.

Los militares chinos no parecían estar bromeando. Los cuatro nos desplomamos. Habíamos venido antes al Everest para intentar hacer algún trekking o caminar cerca de la montaña pero los militares no nos permiten siquiera acercarnos.

Estuvimos más de una hora encima de la colina. Contemplando el Everest, haciéndonos fotografías y hablando. Para celebrar la ocasión nos fumamos los cuatro un cigarrillo. El último. Bonito y especial lugar para dejar de fumar.

Finalmente, ya resignados, hemos vuelto al coche y al monasterio Rongbuk. Tras hablar con nuestros guías, con Subash en Nepal y con LackPa en Lhasa, muy a nuestro pesar les hemos confirmado que queríamos cambiar nuestro tour.

Al final hemos cambiado una noche que teníamos en el Tibet por una noche en Nepal. Si no nos dejan acercarnos a la montaña no hay razón para seguir aquí. Tras despedirnos del Everest hemos cogido el 4×4 y continuamos la marcha. Esta noche dormimos en Zhangmu, en la frontera con Nepal.
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Puede leerse también en El Mundo – www.elmundo.es

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