Santa Marta y Minca, mi primer día por Colombia

Posted on by Juan Carlos Castresana

Nuestro viaje por Colombia empieza por Santa Marta, tras haber aterrizado en Bogotá para hacer una escala de una noche. Santa Marta es una ciudad al noreste de Colombia, frente al Mar Caribe. La temperatura es alta y la humedad también, típico tiempo tropical. De las ropas frías hemos pasado a un auténtico “caribeñismo” que no vivía desde mi viaje a Florida hace ya muchos años. El Caribe tiene un encanto especial, sus gentes son fascinantes.

Santa Marta es una ciudad con mucho encanto, no paro de pensar que hace un año justo, acababa de pasar fin de año en La Paz, Bolívia, no muy lejos de aquí, y este mismo día ya había cruzado la frontera a Chile. El tiempo pasa rápido, pero en Santa Marta la gente sigue teniendo la misma sonrisa característica de antaño, según cuentan. En período turístico-vacacional, gran parte de la ciudad está invadida por los propios colombianos, que han venido a celebrar las fiestas de Navidad.

Tras hacer checkin en el hotel Casa Isabella, un hotel nuevísimo, con menos de seis meses de vida  y habitaciones muy amplias, ponemos rumbo a Minca, una pequeña localidad al sur de Santa Marta, pero antes de empezar a subir las montañas arboladas, hacemos parada en el Monumento a Simón Bolívar, erigido junto a la casa en la que falleció el considerado, libertador de Sudamérica.

El Monumento está erigido a semblanza del Lincoln Memorial, y han aprovechado para poner un Jardín Botánico al lugar, así que no es raro ver enormes iguanas paseando por el césped y los atónitos turistas fotografiándolas sin parar. Nosotros llegamos ya sobre las doce, pero sobre las diez de la mañana se concentra gran cantidad de público, haciendo la visita algo confusa y caótica, si os apetece venir, recordadlo y venid más tarde o antes.

La furgoneta nos lleva camino lleno de baches arriba a las montañas, cuanto más nos adentramos al sur, la espesura de la selva se hace más profunda. No paro de pensar en Tom y su rinconcito en Ecuador. El Amazonas me fascinó como pocos lugares en el mundo, transmite una energía muy especial.

Llegamos a Minca, un pequeño pueblecito con mucho encanto, donde nos encontramos a señores con sus burros transportando útiles a una obra, un pobre hombre se le ha estropeado el coche y tiene que esperar a que venga la grúa, pero con paciencia se toma una cerveza. Nosotros hambrientos, vamos a comer al Restaurante Bururake, un restaurante al lado de un río precioso. La parrillada de carnes que nos hicieron fue espectacular. Un lugar fantástico para comer, y no era caro.

Continuamos en la propia Minca, donde han construído unas cabañas ecoturísticas llamadas ecohubs que al estar en la ladera de una montaña, tienen unas vistas espectaculares de Santa Marta y el Mar Caribe. Lo que me gustó de los ecohubs es que todo eran materiales naturales y potenciaban el impacto mínimo en el medio ambiente. Una buena apuesta por el turismo del futuro, seguro que triunfará. La fascinación del día vino con fotografiar un colibrí que venía junto a nosotros. Precioso.

Ya por la tarde, bajamos las montañas intentando llegar a Taganga para el atardecer, tarea que se presentó ardua debido al estado de la carretera y a nuestro retraso matutino a la hora de llegar a Santa Marta por culpa de los retrasos aéreos. Taganga es un pequeño pueblo al este de Santa Marta. Nuestro chófer ha hecho horas extras para llevarnos y conseguir un poco de hora azul, pero poca cosa, esperamos que mañana podamos hacer algo más.

Tras la hora azul en Taganga regresamos a los hoteles para descansar un poco y marchar a cenar sobre El Rodadero en un restaurante en el que las vistas sí habrían sido espectaculares para hacer el atardecer. Apuntamos el lugar, si regresamos, aquí es un lugar idílico para atardeceres.

Ya tras más de 18 horas en pié y algo agotados, nos vamos a descansar en nuestras respectivas habitaciones, mañana toca caminata por la selva y algunas playas en el Parque Tayrona.

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3 Responses to Santa Marta y Minca, mi primer día por Colombia

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  2. Pingback: Parque Tayrona, selva y playas vírgenes en Colombia | Diario Nómada

  3. danielle dice:

    me fascino :)

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