Descubriendo el café de la mano de maestros cafeteros

Posted on by Juan Carlos Castresana

Quindio, tierra del café en Colombia. El famoso “triángulo del café” es donde se ubican más del 80% de las plantaciones de café del país, a una altura que oscila entre los 1200 y 1800 metros de altura. El café de Colombia está considerado como uno de los mejores del mundo. Hoy nos toca descubrirlo a nosotros.

Abandonamos temprano nuestro alojamiento para ir a la Hacienda San Alberto, donde se elabora el Café San Alberto, casa de la Quíntuple Selección, unos pasos que sólo hacen en esta hacienda, para elaborar un café especial de primerísima calidad. Sobre unas colinas, nos dan la bienvenida con un café, yo me tomo mi Espresso rutinario, pero aquí la capa de espuma tiene un rojizo especial, concentrado y extremadamente ácido, me encanta.

Un mito ha caído hoy. El Espresso tiene menos cafeína que el café largo. ¿Por qué? Porque a mayor tiempo de contacto con el agua, mayor grado de cafeína tendrá. Un Espresso tiene un máximo de 25 segundos en contacto con el café, por tanto es concentrado de aromas y sabores; pero la cafeína actúa de diferente manera, a mayor tiempo de contacto con el agua, mayor grado de cafeína tendrá debido precisamente a ese contacto constante. Por tanto, un café que se ha hecho de manera no concentrada/rápida, tendrá más cafeína, hasta un 12% frente al Espresso.

Nos llevan entre plantas de café, llamadas cafetos, colina arriba viendo diferentes plantas y zonas de cultivo. Por norma general una planta tiene tres ciclos, cada una dura cinco años, al quinto toca podarla y empieza un ciclo nuevo. A los quince años se plantan nuevamente desde cero. El café que sale por primera vez de la planta es el mejor que la planta desarrollará en su vida útil.

Nos enseñan los diferentes procesos para preparar café, desde la selección manual, hasta el tostado. Colombia es característica porque su café no tiene procesos automáticos, todo se hace de manera manual, tal y como hacían los maestros cafeteros antaño. Cuando miras alrededor, te impregnas de ese misticismo, colinas llenas de plantas de café por todas partes. Para mí que me encanta el café, esto es un paraíso…

Regresamos a la casita principal donde hacemos una cata de café. Primero preparamos nuestros sentidos para el café, probando el gusto y el olfato con una serie de pruebas, para luego acabar catando dos tipos de café diferentes. Evidentemente, no vamos a ganarnos la prueba de esto, aún cuando el gusto lo hemos aprobado los tres, en la prueba olfativa sólo acerté una de las cinco opciones, las otras las dejé en blanco… :/

Tras un último café, sí, yo también he perdido la cuenta de cuántos Espresso me he tomado ya, partimos a comer y al hotel, nos quedan unas cuantas horas de recorrido, pero me voy feliz, he aprendido muchísimo sobre el café.

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