Pedro Jareño: “Viajar es tentar al destino, o ayudar a escribirlo”

Posted on by Juan Carlos Castresana

Conozco a Pedro en Berlín, en la feria de turismo ITB donde pasamos un rato agradable tomando un café en el stand de Baleares. Encargado de la comunicación en minube.com, Pedro siempre tiene la maleta hecha, pasando más tiempo recorriendo el mundo que en su ciudad, Madrid.

Hace unos años se embarcó en el mayor viaje de todos, una Vuelta al Mundo, pero en minube le dieron un toque diferente, dio la Vuelta al Mundo 2.0, conociendo a bloggers y españoles alrededor del mundo, una iniciativa que les dio gran repercusión y notoriedad. Tras Berlín hemos compartido tres #minubetrip a los que me ha invitado: Israel, La Rioja y Rotterdam. Le he hecho unas preguntas, para que lo conozcáis un poco mejor! ;-)

P – Avión, tren o autobús… ¿por qué?
R – Avión. Puede que parezca raro para un viajero, pero el avión me permite llegar más rápido a mi destino. Al menos, para distancias largas lo tengo claro. Para moverme por España, por ejemplo, me encanta el tren porque me permite “estar conectado”. También me encanta viajar en coche y hacer miles de kilómetros al volante. Me apasiona viajar así. Pero no, no me gusta viajar en autobús. Llámame cómodo.

P – ¿Te ha ocurrido algo curioso que se haya repetido en más de un viaje?
R – Viajar es tentar al destino, o ayudar a escribirlo. Y claro, siempre hay cientos de anécdotas o curiosidades que contar. Lo más alucinante que me ha ocurrido en varias ocasiones es el hecho de encontrarme a alguien que conozca a minube o a mí por los vídeos. Es la sensación más gratificante que se puede tener: que un usuario viajero te cuente lo útil que le resulta lo que hacemos, lo que contamos o cómo lo contamos o lo hacemos. Da sentido a mi loco día a día.

P – Un momento de algún viaje que siempre te vuelve a la cabeza…
R – Bangkok. Mayo de 2008. Bajo un sol de justicia y empapado por el sudor húmedo de la capital tailandesa, sólo, desembarqué de un “long tail boat” en la orilla contraria al Gran Palacio en el río Chao Praya. Subí, como un autómata las escaleras que te llevan a lo alto del templo Wat Arun y allí, de repente, mi mente se quedó en blanco. Me di cuenta de lo que estaba haciendo. Estaba en Tailandia, en un sitio mágico dando la vuelta al mundo, contando una historia que surgió una noche de insomnio y que, de la nada, llegó a miles de internautas y a conseguir un espacio en TVE para promocionar, indirectamente, un proyecto al que le estaba dedicando mi vida y representando a un equipo de trabajo alucinante que seguía, día a día, en Madrid. Pensarlo me sigue poniendo los pelos de punta.

P – Cuanto más viajas, ¿no te da la sensación de que pierdes el concepto hogar?
R – No exactamente. Para mí un hogar es más que un espacio físico o geográfico. mi hogar es donde me siento bien y con la gente que quiero compartirlo. A día de hoy y hasta hoy, mi hogar siempre ha estado en Madrid. Porque allí estoy con quien quiero estar compartiendo mi día a día. Pero estoy convencido de que podría formar ese mismo hogar en otra parte del mundo.

P – ¿Qué consejo te gustaría que te hubieran dado?
R – Me lo dieron y no supe escuchar: “vive un año en el extranjero”. Me hubiera encantado haber pasado un año estudiando fuera, en Estados Unidos, Reino Unido, etc. Viajando me he dado cuenta de que la mayor de las riquezas es conocer otras culturas, otras personas y otras historias. Y estoy seguro de que hacerlo con 18-20 años tiene que ser algo que te enriquecerá para siempre. La mejor inversión posible.

P – ¿A qué lugar volverías si ahora te diera un billete en blanco?
R – Buenos Aires. Sólo estuve cuatro días allí, pero quedé prendado. Me gustó todo. Y lo extraño. Pasear por aquellas calles mientras tarareaba canciones que marcaron mi vida y que hablaban de esos lugares, de esas caras, de esas plazas… me encantaría volver y desde allí recorrer Argentina de Norte a Sur.

P – ¿Y uno al que irías que todavía no hayas estado?
R – Ahora mismo tengo la necesidad inconsciente de descubrir el sudeste asiático. Me encantaría perderme un tiempo en Laos, Camboya o Vietnam. Pero hacerlo con tiempo, sin prisas, sin horarios. Hacerlo como lo han hecho algunos de mis amigos viajeros. Dejarme llevar por lo que me pida el cuerpo y no por un programa, una necesidad o una toma. Viajar es aprender.

Puedes encontrar más información sobre los viajes de Pedro Jareño en minube.com y seguir sus peripecias en el usuario de twitter de @minube.
Fotografía cedida por Pedro Jareño. Vídeo: minube.com

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