Una viaje al corazón verde de Euskadi

Posted on by Ana Salvá

Confieso que nunca me han gustado los paisajes. Me encanta el burullo de las grandes ciudades, el movimiento y el ajetreo. Por lo general me agobia la tranquilidad y me cuesta quedarme a solas conmigo misma. Es algo que debería aprender a cambiar.

Por sorpresa estos días en Gorbeialdea me han provocado un efecto contrario y me he encontrado muy cómoda entre la naturaleza. Nunca había oído hablar de ese lugar, y cuando minube me invitó al #minubetrip para conocer esta zona del País Vasco no pude resistirme. Pensé que me iría bien desconectar de Barcelona por unos días, y además, el calor de julio ya empezaba a entrar con fuerza en la ciudad, por lo que no me supuso un gran esfuerzo bajar del altillo una cazadora para salir a respirar a la montaña. La compañía no pintaba nada mal: Joan Planas, David Esteban y Txema León. Lo íbamos a pasar genial.


En la visita a Gorbeialdea pudimos disfrutar de actividades muy dispares. Desde relajarnos en el circuito termal del Balneario Areatza, a conocer oficios de todo tipo. Por ejemplo, visitamos el centro de la madera de Torrezar, donde nos explicaron cómo convertir un tronco de madera en un mueble de tu casa.

Otra de las actividades más destacadas fue la de conocer el oficio de pastor, que en Gorbea todavía se mantiene con personas que se resisten a dejar morir una tradición tan importante y a la que se dedican de pura vocación. Nos acercamos a Pacobieta, una auténtica quesería de Gorbeialdea, donde nos explicaron el proceso de elaboración del queso, uno de mis manjares preferidos.

Conocimos también el taller de plantas medicinales de Gabriel, quien nos dio unas buenas lecciones sobre el campo y nos demostró que no podemos valernos por nosotros mismos en la montaña. Gorbeialdea, por lo visto, cuenta con una de las floras más variadas y la medicina tradicional tiene un fuerte arraigo en sus valles. Gabriel nos explicó los posibles usos de las plantas, y nos enseñó cómo hacer aceites y pomadas como en la antigua botica, un auténtico taller de medicina tradicional.

Mi actividad favorita fue, sin duda, la ruta que hicimos hasta la cueva de Batzola donde disfrutamos de la espeleología. Nos explicaron la historia del lugar y cómo se forman las estalactitas y estalagmitas.

Reconozco que he regresado a Barcelona completamente relajada después de desconectar del mundo estos días en el corazón verde de Euskadi. He disfrutado también de una gastronomía de lo más envidiable. ¡Cómo voy a echar de menos el txacolí!

Fotografías por: Joan Planas.

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3 Responses to Una viaje al corazón verde de Euskadi

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  2. Además, el pastor del Gorbea, sabe sin necesidad de satelites ni nada, el tiempo que va a hacer todo el año (en serio).
    De todas formas Vizkaia está bien, pero……..Gipuzkoa está mejor.
    Saludos
    Euskadi for ever

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