Lorenzo Oscar Macho me aborda mientras tomo un café en el Barrio de Palermo Viejo de Buenos Aires. Poeta, compositor, la dulzura es su emblema, sensible en su inquietud, es bohemio y trovador y ante todo un caballero.
Hace 84 primaveras que nació en su Buenos Aires querido y desde los once que escribe poesía al amor y la felicidad. Derrocha simplicidad por los cuatro costados y sus brillantes ojos azules transmiten su serenidad y tranquilidad interior.
Este poeta con P mayúscula, como escribió el poeta Rubén Sada, te habla en verso con palabras virtuosas y de memoria recita poemas larguísimos. Su acento argentino no hace sino ayudar a ese dulce tono de voz a que su poesía cale más hondo en mis oídos. Viene a mi memoria los momentos de amor y desamor vividos en los que leía tanto a Neruda, los hermanos Machado como a otros grandes.
Tuve la oportunidad de poder tomarme un café con Lorenzo y deleitarme con su conversación mientras bailaban un tango a nuestro lado. La magia porteña elevada a la enésima potencia. Siempre sonriente y con mirada alegre, este poeta está enamorado de la vida, habitual del famoso Café Tortoni de Buenos Aires, lugar de reunión de artistas, pintores y escritores desde tiempos inmemoriables. Una palabra tras otra, toda conversación con Lorenzo trata sobre poesía, amor y felicidad.
“El amor y la felicidad están en todas partes, pero muchas veces no las vemos.” me dice haciéndome mirar alrededor. “Siempre, en cualquier lugar a tu alrededor encontrarás a alguien sonriendo, que esa sea tu razón de ser, descubre y saca todos esos sentimientos positivos. El mundo es precioso, disfrútalo.” Algo que siempre en la teoría parece sencillo, en la práctica no lo es tanto, pero este hombre lo prodiga con el ejemplo.
Mientras nos despedimos me regala una copia de su último libro “La Poesía de Sueño Azul” dedicado a “la mujer” como él dice “sin la cual no estaríamos aquí”. Me despido alegre y triste de un verdadero embajador del amor y la felicidad.











































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¡Excelente el artículo, amigo! Oscarcito es un capo. Aquí va mi regalo:
LORENZO OSCAR MACHO
Hay un poeta que tiene
el don de saber recitar,
y con su estilo personal
va transmitiendo alegría,
con versos de artesanía
y un genio fenomenal.
Con ingenio original
sus poemas entretienen,
y sus poesías contienen
toda una historia de vida,
ejemplos que el alma anida:
¡Es un ser excepcional!
Su corazón es muy grande
y su alma es la de un muchacho.
Él es Lorenzo Oscar Macho,
y en su boca el verso late
palabras de chocolate
con las cuales me emborracho.
Siempre lúcido y vivaracho.
su regocijo contagia,
sus poemas poseen magia
y va sembrando en la gente,
sonrisas de blancos dientes,
y adonde va, mil aplausos.
Él escribe obras de arte
con cariño entre las manos,
las obsequia a sus hermanos
y las recita en los parques.
Su ‘sueño azul’ es brillante,
su espíritu es dicha jovial
su trato es siempre cordial.
Su calesita siempre gira,
con los muchos que lo admiran.
Hoy lo vamos a homenajear:
¡Felicidades poeta Oscar!
¡Sos el verso que me inspira!
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Rubén Sada, 05-09-2008
Para el poeta Lorenzo Oscar Macho, de Quilmes,
en sus 81 años de vida, y 70 años con la poesía.