
Puerta de Brandemburgo, Berlín
Berlín, ciudad marcada por las dos grandes guerras de los últimos cien años. Berlín, ciudad con mil caras. Berlín, una ciudad partida en dos. Berlín, ciudad de contrastes.
Mi viaje a Berlín fue un viaje demasiado corto para lo que la ciudad merece. Realmente abierta y deslumbrante, la ciudad acoge al turista como pocas ciudades de Europa. Digo ciudad de contrastes porque lo es. Es una ciudad en la que resulta fácil ver a dos personas completamente diferentes -por ejemplo una chica con una cresta rosa y un chico trajeado- caminando juntos dispuestos a irse de cervezas nada más acabar de trabajar.
Berlín te llama la atención en cuanto la pisas. El metro, curioso que sea de entrada directa y la gente honesta paga antes de subir, pudiendo no hacerlo. Otra mentalidad. Ésto en España no funcionaría. Aquí se lleva más la picaresca.
Berlín quedó totalmente destruida y partida en dos bloques tras la II Guerra Mundial. Eso se acrecentó con la construcción del famoso muro, construído en una sola noche, que partió la ciudad entera en dos. Dos bloques totalmente diferentes que evolucionaron también de diferente manera. El lado capitalista (estadounidense, británico y francés) invirtió millones de dólares en construir una ciudad moderna y a la última, con edificios que son verdaderas obras de arte. El bloque soviético orientó todo de una manera más “socialista” y en 1989 cuando cayó el muro y el pueblo se volvió a unir, empezó una descompensación entre ambos lados que todavía hoy es visible (aunque mucho menos que entonces).
Recomiendo sin duda subir a la cúpula del Reichstag. Unas vistas fantásticas y sobre todo se ve el juego de espejos para iluminar el parlamento el arquitecto Norman Foster, autor de la cúpula. Pasear por el Tiergarten, un verdadero pulmón en la ciudad, comparable al famoso Central Park de Manhattan. Bajar todo el paseo de Unter den Linden desde la Puerta de Brandemburgo hasta la isla de los museos. Ir al Sony Center, visitar el Check Point Charlie o cenar una de las famosas salchichas alemanas; pero lo más habitual, es irse de cervezas, en Berlín eso es tarea obligada.
En los alrededores de Berlín se suelen ofrecer varias excursiones interesantes, desde los Castillos de Postdam hasta el Campo de concentración de Sachsenhausen. Yo fui a Sachsenhausen, pero eso ya es otra historia.









































Qué pena no haber leído esto antes de mi viaje a Berlín en Julio, no me vuelve a pasar ;)